El empate técnico y el efecto bandwagon.

8 Octubre 2007

A falta de 5 meses para las elecciones generales, el barómetro ofrecido por el diario ABC y realizado por DYM, anuncia que “los populares recuperan dos puntos desde julio y se sitúan a 1,9 del PSOE, lo que es un virtual empate técnico”.

¿Y qué es el empate técnico? En materia de encuestas electorales, el concepto “empate técnico” se utiliza para denominar una situación en la que es imposible deducir sus resultados, quien es el candidato que va “a la cabeza”. En la sociología electoral se suele emplear el término como sinónimo de contienda muy igualada entre dos o más candidatos.


En realidad, el “empate”, de haberlo, se presenta en el método de estimación y esto no quiere decir que exista tal empate en la realidad. Por tanto, mejor que empate técnico se deberían de utilizar otras expresiones como el “Too close to call” del mundo anglosajón que nos reacalca que es imposible determinar el ganador no que no lo haya. Este too close to call hace hincapié en el método, no en la situación real.

En cambio, “el uso de ‘empate técnico’ parece ocultar al culpable de no poder dar resultados, el método. Si por ejemplo en el diseño muestral de una encuesta el error teórico es del 5%, cualquier distancia menor entre ganador y segundo lugar se ha de considerar “empate técnico”. Y, claramente, la distancia de 4 puntos entre dos opciones políticas en unas elecciones generales son muchos miles de votos de diferencia.

Asimismo, como podemos leer en el diccionario electoral del Instituto Nacional de Estudios Políticos, “durante las campañas, el “empate técnico” puede utilizarse como un recurso propagandístico para igualar a los dos candidatos que encabezan las preferencias electorales. El propósito de este afán por igualar lo que en la realidad de la opinión de los electores puede no ser igual, es evitar que se produzca el efecto bandwagon (el efecto del “caballo ganador”, el efecto de adhesión al ganador) a favor del candidato que aparece ya como seguro ganador, para mantener en la competencia al candidato que sabe bien que va en segundo lugar, así como impedir la desbandada de sus propios seguidores ante la derrota anunciada”.

Termina el artículo del citado diccionario recordando que “frecuentemente, esta estrategia se combina con una campaña negativa y hasta guerra sucia, para restar simpatías al candidato que encabeza las preferencias electorales, de modo que se haga realidad el empate y que el efecto bandwagon, sí se provoque, pero a favor de quien va segundo en las encuestas. Desde luego que la eficacia de estas acciones depende de qué tan cerrada se está dando la competencia; si la diferencia entre los dos candidatos que encabezan las encuestas es pequeña puede ser exitosa, pero si la ventaja del candidato puntero es significativa, los seguidores que puedan restarle al mismo o sumarle a su oponente, no serán suficientes para cambiar la tendencia de las preferencias electorales”.

Barometro de otoño de ABC (1)
Barómetro de otoño de ABC (2)

Entry Filed under: Encuestas, España, Estrategia política, Sociología. .

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